Cuando conocí al Padre Sifón, en Baeza

Este es un post muy personal y especial para mí. Lo voy a titular: Cuando conocí al Padre Sifón en Baeza.

 

Te cuento: Cuando vivía en Granada fui por trabajo a la provincia de Jaén, se me hizo de noche y al no conocer bien las carreteras y no llevar GPS ni mapas ni nada… pues me perdí, para postres me estaba quedando sin batería en el móvil, así que empecé a conducir sin rumbo. A veces cuando vamos sin rumbo, llámalo destino, llámalo lo que quieras, pasan cosas inesperadas. Divisé un letrero que decía Úbeda y Baeza. Así que pensé que ir a Úbeda, lugar de nacimiento de Sabina y descubrir el lugar, podría estar bien.

Tomé el rumbo pero me quedaba más cerca Baeza y recordé que a mi abuelo era un lugar que le gustaba mucho, así que fui. Llegué y el primer hotel que encontré tenía una habitación: Bien! Debía ser finales de octubre o noviembre del 2007. Me dijeron que había tenido mucha suerte pues eran fiestas locales, todo estaba a tope, me libré por una anulación de última hora. Era muy tarde, así que decidí volver al otro día a Granada, no antes de haber conocido un poco Baeza.

Por la mañana salí a dar un paseo. Baeza es un municipio precioso, una joya del renacimiento. Muy recomendable, por cierto. Y empecé a callejear. Entré en un portal con una tienda pequeña, en la que habían jarras típicas de allí y otros souvenires. Y ya dentro de la tienda descubrí una exposición de piezas talladas en piedra reproduciendo monumentos de toda España en miniatura, con una exactitud y una fidelidad dignos del mejor arquitecto.  Allí estaba Diego Lozano, empezamos a hablar y al decirle que soy catalana me comentó que había trabajado en Cataluña, creo recordar por la zona de Granollers iba y venía, por el tema de la venta de sifones. Me enseñó maquinaria antigua de cómo se hacían los sifones y que por eso tenía el apodo de Padre Sifón.

Fuente: www.elpais.com

Fuente: www.elpais.com El Padre Sifón en su taller

Estuve deleitada con sus obras y con la manera de explicarme la historia de Baeza. Fue muy interesante, un rato muy agradable con una persona de un saber infinito.

Tenía un bloque de piedra rectangular, me dijo que era su próxima obra, quería hacer la Giralda de Sevilla y había calculado con una exactitud aplastante las horas de trabajo que iba a destinar, que sumaban años…

Le compré una jarra de agua del verde típico de Úbeda y Baeza. Le di las gracias por aquel rato y marché.

En un par de ocasiones más, ya viviendo el Linares, fui a visitarlo con la curiosidad de ir viendo formarse aquella reproducción en miniatura de la Giralda de Sevilla en piedra.

La escultura de la Giralda en el taller del Padre Sifón

La escultura de la Giralda en el taller del Padre Sifón

Cuando entendí o sentí que era momento de volver a Cataluña, no quise irme sin despedirme de aquel sabio hombre, del padre Sifón. Me causó curiosidad que justo cuando dejaba Andalucía acabara su Giralda, yo me apellido Giráldez. Así que pude ver su nacimiento y su fin. Su exposición está en la subida del barrio monumental frente a la iglesia de San Juan Evangelista, en la calle Arco las escuelas nº2.

Recordando, esos días quería compartir esta historia contigo. Hace un tiempo pregunté por él, era muy mayor y falleció. Descanse en paz.

Es maravilloso cuando el azar te presenta a un personaje tan auténtico, que te cuenta historias de los lugares con su perspectiva desde la maestría. Creo que es muy importante ser consciente de esos momentos para valorarlos y recordarlos con cariño.

Calle de Baeza, un paseo por el recuerdo...

Calle de Baeza, un paseo por el recuerdo…

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